Unión Sindical Independiente de Trabajadores
Empleados Públicos
Tlf. 91 594 55 60 - Fax 91 593 80 77
Leemos con estupor las noticias aparecidas, con relación a la manida clase de religión y su profesorado, en los principales medios de comunicación.
Se vierten afirmaciones como “la nueva regulación de la clase de religión se convino y se consensuó al máximo nivel”, aludiendo a un pacto sellado con el PSOE. Si esto fuese cierto, no podemos por menos que asombrarnos, pues no ha habido, que sepamos, un diálogo con los agentes sociales, sindicatos y asociaciones profesionales preocupados desde hace años por esta cuestión.
Hay errores en la información difundida, que son importantes, sobre los profesionales que imparten esta materia, ya que desde el 1 de enero de 1999, la Conferencia Episcopal no tiene ningún control sobre el dinero que el Estado paga a estos docentes, que lo hace directamente y no con pago delegado. Sin olvidar que los profesores de secundaria siempre han recibido sus emolumentos directamente del Estado o de las Comunidades Autónoma con competencias educativas.
También se afirma que están “bien pagados”: Estos docentes cobran exactamente lo mismo que cualquier docente interino de su nivel educativo, por lo que no reciben ni trienios ni sexenios, que si les corresponden a los funcionarios docentes de carrera, aún cuando muchos profesores de religión, y sin posibilidad de opositar en esta asignatura, llevan más de 20 años en la docencia.
No
se
trata,
en
ningún
caso,
de
una
lucha
por
la
hegemonía
moral
y
cultural,
ya
que
como
no
puede
ser
de
otro
modo,
el
currículum
de
Sociedad,
Cultura
y
Religión
en
su
vertiente
confesional,
deberá
ajustarse
a
los
valores
Constitucionales.
De
hecho,
la
Sentencia
del
Tribunal
Constitucional
de
13
de
febrero
de
1981,
en
su
Fundamento
jurídico
9,
afirma:
“En
un
sistema
jurídico
político
basado
en
el
pluralismo,
la
libertad
ideológica
y
religiosa
de
los
individuos
y
la
aconfesionalidad
del
Estado,
todas
las
instituciones
públicas
y,
muy
especialmente,
los
centros
docentes,
han
de
ser,
en
efecto,
ideológicamente
neutrales...”.
Lo
más
asombroso
es
cuando
se
deja
caer,
como
asunto
pendiente,
la
situación
laboral
de
las
personas
que
imparten
la
religión,
así
como
un
estatuto
laboral
para
los
profesores
de
religión;
afirmando
Monseñor
Cañizares
que:
“hay
que
aquilatar
algunos
puntos
de
su
estatuto
laboral”.
Este
estatuto
exclusivo,
rechazado
por
buena
parte
del
profesorado
de
religión,
sería
una
injerencia
imperdonable
en
las
relaciones
laborales
instauradas
en
nuestra
Constitución,
y
que
sumiría
a
estos
docentes
en
una
situación
de
discriminación
respecto
al
resto
de
trabajadores
docentes,
e
impediría
su
plena
integración
y
normalización.
COMISIÓN
EJECUTIVA
DE
U.S.I.T.-E.P.