Unión
Sindical Independiente de Trabajadores
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Madrid, a 26 de julio de 2005
NOTA DE PRENSA SOBRE EL PROYECTO DE LEY ORGÁNICA DE EDUCACIÓN
Traicionados, esa es la palabra justa. Una vez más. Los profesores de religión no podemos salir de nuestro asombro ante la lectura del Proyecto de Ley aprobado por el Consejo de Ministros el 22 de julio de 2005:
DISPOSICIÓN ADICIONAL SEGUNDA.
3. Los salarios del profesorado que, no perteneciendo a los cuerpos de funcionarios docentes, imparta la enseñanza de las religiones en los centros públicos serán abonados por la Administración competente como pago delegado y en nombre de la entidad religiosa correspondiente. A tal fin, la entidad religiosa, en su condición de empleador, facilitará a la Administración las nóminas correspondientes, así como sus eventuales modificaciones. Con independencia de la relación contractual del profesor con la respectiva confesión religiosa, la retribución se equiparará en el respectivo nivel educativo a los profesores interinos.
La peor y más traicionera de las opciones es la que ha elegido el Ministerio de Educación para no contentar a nadie, haciendo una clamorosa dejación de funciones.
Todas las promesas que nos hicieron han caído en saco roto. Muestran que la política es el arte de mentir. ¿Dónde queda ahora la defensa de los derechos de los trabajadores de religión? ¿Dónde los tan manidos derechos humanos? Quieren dejarnos contra las cuerdas, bajo los cascos del caballo, sin importarles nada lo más mínimo.
Hasta hace pocas fechas nos decían, -ahora vemos el cinismo-, que arreglarían la situación, que estabilizarían nuestro trabajo, que no había por qué preocuparse…
¿De dónde nace esta aberración? Quizá es la reacción exabrupta de una Administración educativa que no ha sabido cumplir sus responsabilidades como empleadora, ni mantener su independencia y que se ha visto obligada a acatar las resoluciones judiciales que han ido clarificando la situación laboral de este colectivo.
Bonita forma de echar balones fuera, de no asumir una responsabilidad a la que se habían comprometido; incluso, dice el texto, con independencia de la relación contractual del profesor con la respectiva confesión religiosa, dejando paso libre a posibles contratos leoninos, por horas y sin la menor seguridad jurídica.
Si ahora, siendo empleados públicos de las respectivas administraciones educativas, estamos al filo de la navaja en cuanto al respeto de los derechos fundamentales, una vez dependamos de la correspondiente confesión, y en aplicación de la legislación de las empresas de tendencia, seremos sometidos a la mayor de las sumisiones y esclavitud.
No puede prosperar en las Cortes Generales este Proyecto de Ley, que vulnera el sentido común, nuestra historia y los derechos de los trabajadores.
Aquellos que confiamos en su palabra, nos sentimos decepcionados por una miserable y cobarde actitud que les pasará factura.
Este es el talante...
USIT-EP