Nota de Prensa 28 octubre 2004; DESPEJANDO ALGUNAS DUDAS
Representantes de USIT-EP y FEPERMADRID se han reunido en la tarde del día
28 de octubre con el Subsecretario del Ministerio de Educación y Ciencia, D.
Fernando Gurrea Casamayor. La larga reunión ha despejado algunas de las dudas
que teníamos, no todas, sobre la situación de la Religión en el sistema
educativo y, consecuentemente, de los docentes de religión.
Hemos aprovechado la ocasión para desarrollar algunos de los aspectos de la
propuesta que, conjuntamente, desde USIT-EP y FEPERMADRID habíamos hecho llegar
con anterioridad a la Ministra de Educación
Se han comprometido a articular los aspectos legales
oportunos para que, en la medida de lo posible, los docentes de religión tengan
una estabilidad que, hoy por hoy, les está vedada, así como a asumir plenamente
las funciones que les competa como empleadores de estos docentes.
Puesto que el debate educativo y el diálogo con todas las partes sigue
abierto, no pueden concretar aún los temas más polémicos y los acuerdos o el
consenso a que se pueda llegar. Pero el MEC tiene su propio proyecto, cuyo marco
general estaba ya en el Programa Electoral:
“En ningún caso pasa por suprimir la asignatura de religión confesional,
que seguirá siendo de oferta obligatoria por los centros y voluntaria para los
alumnos, o el postergarla a primeras o últimas horas como también se está
diciendo en algunos medios, que se hacen eco de rumores”. Ni sus planes
pasan tampoco por la supresión de los Acuerdos con la Santa Sede de 1979, o los
Acuerdos de 1992 con otras Confesiones (Islam, Iglesia Evangélica y Judaísmo).
Ahora bien, también entendemos que el Estado de Derecho, que por un lado nos
obliga por ejemplo a respetar el marco general de los Acuerdos, así mismo exige
que se haga frente a la insostenible situación de precariedad, e incluso
indefensión ante cláusulas o medidas que nos parecen claramente abusivas, en que
están los profesores de religión.
También tenemos la voluntad y compromiso de buscar fórmulas jurídicas que
permitan, respetando la “la venia docendi” previa al nombramiento, según los
Acuerdos, crear un marco laboral más estable para los docentes de religión. Es
incomprensible que se les haga un contrato anual, cuando muchos llevan 10, 15 o
hasta 20 años desempeñando el mismo trabajo y que no se les reconozca ni la
antigüedad ni otras garantías y/o derechos del Estatuto de los Trabajadores
(movilidad en el trabajo, indemnizaciones, etc).
Y por último, dice tener muy claro, que salvando la “venia docendi”, sobre
los asuntos laborales o que afectan a la organización y designación de los
centros, o la movilidad laboral, somos nosotros, la Administración, que es quien
contrata y paga a estos trabajadores, quienes hemos de decidir y ejercer
nuestras funciones; podemos contratar “entre aquellos que tengan la venia” y no
pensamos ceder en exigencias como la titulación requerida (Diplomatura o
Licenciatura, según el nivel). Y aunque por el momento no podemos decir como
vamos a concretarlo sí que de alguna manera hay que tener en cuenta, a la hora
de contratar o designar a los profesores que previamente tengan la venia, los
méritos (antigüedad, títulos, cursos, publicaciones, etc.) como corresponde a
otros trabajadores de la administración y a un estado de derecho.
En definitiva, quiere dar tranquilidad en cuanto al mantenimiento de la
asignatura, en el marco de los Acuerdos que no piensan suspender, y de buscar
fórmulas que pongan fin dentro de lo posible a la precariedad en el empleo y la
aplicación de las garantías que sobre derechos fundamentales ofrece el Estatuto
de los Trabajadores, que entienden que se puede estar vulnerando con los
profesores de religión.